2026: ¿el año de la estabilización del precio de la luz?

Durante los últimos años, el sector energético ha vivido uno de los periodos más convulsos de su historia reciente. Volatilidad extrema, precios récord, incertidumbre regulatoria y una sensación generalizada de falta de control tanto para empresas como para hogares.

Sin embargo, 2026 se perfila como un punto de inflexión.

No hablamos de un escenario de precios bajos de forma permanente —eso sería simplista—, sino de algo quizá más valioso: una etapa de mayor estabilidad y previsibilidad en el mercado eléctrico.

De la volatilidad a la estabilidad (relativa)

Tras cerrar 2025 con un precio medio mayorista en torno a los 65 €/MWh, las previsiones para 2026 apuntan a una moderación del mercado, con valores que podrían situarse alrededor de los 55 €/MWh, lo que supondría una bajada cercana al 15 %.

Más allá del dato concreto, el verdadero cambio está en el comportamiento del mercado:

  • Menos picos extremos.
  • Menor dependencia de factores geopolíticos inmediatos.
  • Mayor capacidad de anticipación.

¿Qué está detrás de esta estabilización?

La evolución del mercado no es casual. Hay varios factores estructurales que están alineándose:

1. Mayor peso de las energías renovables
La expansión de la solar y la eólica sigue empujando los precios a la baja en muchas franjas horarias, reduciendo la dependencia del gas y suavizando las oscilaciones del mercado.

2. Precios del gas más contenidos
Aunque sigue siendo un vector clave, el gas ha dejado atrás los niveles extremos de años anteriores, aportando mayor estabilidad al conjunto del sistema.

3. Cambios regulatorios en el mercado eléctrico
La incorporación progresiva de referencias de mercado a plazo en la formación del precio busca reducir la volatilidad y ofrecer señales más estables tanto a consumidores como a comercializadoras.

4. Demanda más previsible
A pesar del crecimiento eléctrico (climatización, electrificación de procesos, movilidad), la demanda está evolucionando de forma más gradual, lo que ayuda a evitar tensiones abruptas.

¿Qué significa esto para empresas y hogares?

La estabilización no implica “despreocuparse”, sino todo lo contrario.

En un entorno más predecible:

  • La planificación energética vuelve a tener sentido.
  • Las decisiones de eficiencia, autoconsumo, almacenamiento o contratación pueden tomarse con una visión de medio y largo plazo.
  • La energía deja de ser solo un coste imprevisible y vuelve a ser una variable estratégica.

Para empresas, es el momento de revisar contratos, analizar curvas de consumo y plantear soluciones que reduzcan exposición al mercado. Para hogares, de entender mejor cuándo, cómo y por qué se consume energía.

Una lectura clave para 2026

La gran oportunidad de 2026 no está únicamente en que el precio de la luz baje, sino en que el mercado empieza a comportarse de forma más estable. Y la estabilidad es el terreno donde se toman las mejores decisiones energéticas.

En un contexto así, anticiparse, optimizar y diseñar una estrategia energética adecuada marcará la diferencia.