La tormenta perfecta… para que baje el precio de la luz

Enero y febrero nos han dejado imágenes poco habituales: embalses llenos, viento constante durante semanas, lluvias persistentes y muchos días despejados.

Desde el punto de vista meteorológico, han sido meses intensos. Desde el punto de vista energético, han sido algo aún más interesante: la combinación perfecta para contener el precio de la electricidad en España.

Pero, ¿por qué influye tanto el tiempo en lo que pagamos en la factura?

El sistema eléctrico español: cómo se fija el precio

En España, el precio de la luz se determina cada día en el mercado mayorista (el conocido “pool eléctrico”). Las distintas tecnologías de generación —hidráulica, eólica, solar, nuclear, ciclos combinados de gas, etc.— ofertan su energía y el precio final lo marca la última tecnología necesaria para cubrir toda la demanda.

Es decir, si necesitamos gas para cubrir el consumo, el gas marca el precio; si las renovables cubren gran parte de la demanda, el precio baja.

Por eso el clima importa tanto.

1. Mucha lluvia = más hidráulica = menos dependencia del gas

Las abundantes lluvias de estos meses han elevado considerablemente el nivel de los embalses.

La energía hidráulica es una de las tecnologías más valiosas del sistema:

Es renovable

Es flexible

Puede entrar rápidamente cuando se necesita

Cuando hay agua suficiente, se puede generar más electricidad sin recurrir a centrales de gas. Y cuando el gas entra menos en el sistema, el precio mayorista tiende a moderarse.

En términos sencillos: más agua, más margen, menos tensión en el mercado.

2. Mucho viento = eólica en máximos

España es una potencia eólica.
Y cuando sopla el viento de forma constante durante semanas, el sistema lo nota.

La energía eólica tiene un coste variable muy bajo. Cuando produce mucho, desplaza a tecnologías más caras del mercado. En enero y febrero hemos tenido episodios prolongados de viento intenso, lo que ha permitido que la eólica cubra una parte muy significativa de la demanda.

Resultado: menos gas, más renovable y presión a la baja sobre el precio.

3. Días despejados = buena producción solar

Aunque el invierno reduce las horas de luz, la ausencia de nieblas persistentes y la estabilidad atmosférica en muchos días ha favorecido una buena producción solar.

Cada megavatio solar que entra en el sistema es un megavatio que no necesita gas.

Y eso, nuevamente, ayuda a contener precios.

¿Por qué se habla de “tormenta perfecta”?

Porque se han dado simultáneamente tres factores poco habituales:

  • Embalses recuperándose con rapidez
  • Producción eólica muy elevada
  • Buena aportación solar

Cuando varias tecnologías renovables funcionan a alto rendimiento al mismo tiempo, el sistema se equilibra con menos tensiones y menos exposición a los combustibles fósiles.

Es un ejemplo práctico de cómo la diversificación renovable aporta estabilidad.

¿Significa esto que la luz será barata todo el año?

No necesariamente.

El precio de la electricidad depende de múltiples factores:

  • La meteorología
  • El precio internacional del gas
  • La demanda (hogares, industria, olas de frío o calor)
  • La situación geopolítica

Lo que sí demuestra este inicio de año es algo importante:
cuanto mayor es el peso renovable en el sistema, más capacidad tenemos de amortiguar tensiones externas.

Y eso es estructural, no coyuntural.

Qué puede aprender un hogar o una empresa de esto

Más allá del dato puntual del precio, este invierno deja tres aprendizajes claros:

El sistema eléctrico es sensible al clima.

Las renovables no solo son sostenibles, también estabilizan precios.

La autonomía energética protege frente a la volatilidad.

Por eso cada vez más hogares y empresas apuestan por:

  • Autoconsumo solar
  • Soluciones de eficiencia energética
  • Contratos adaptados a su perfil real de consumo

Si quieres entender mejor cómo evolucionan los precios y qué tendencias pueden marcar el año, puedes consultar también:

Análisis anual de tendencias del precio de la luz

Cómo funciona el mercado eléctrico en España

Previsión energética 2026

Conclusión: cuando la meteorología juega a favor

Enero y febrero han demostrado algo muy claro: la transición energética no es solo una cuestión ambiental, también es una cuestión económica.

Cuando el viento sopla, los embalses se llenan y el sol acompaña, el sistema responde. Y lo hace beneficiando directamente a hogares y empresas.

En Alumbra seguimos analizando el mercado para ayudarte a entender qué está pasando y cómo convertir esa información en decisiones energéticas más inteligentes.